En Extremadura, donde el eclipse de 2026 será parcial de principio a fin, la única forma segura de mirar al Sol es a través de un filtro certificado. No hay excepciones, ni siquiera en el máximo.
Aún eclipsado al 99 %, el Sol brilla 4.000 veces más que la Luna llena — y emite la radiación que daña la retina sin que se sienta nada.
La norma que importa: ISO 12312-2
Las gafas de eclipse válidas cumplen la norma ISO 12312-2:2015, específica para la observación directa del Sol. Reducen la luz visible en un factor de unas 100.000 veces y bloquean la radiación ultravioleta e infrarroja — la que daña la retina sin que sientas nada. Al comprarlas, comprueba tres cosas: que el número de norma aparece impreso en la montura, que figura el fabricante, y que la superficie del filtro no tiene arañazos ni poros. Y aun con gafas, no conviene mirar al Sol más de un minuto seguido.
Lo que NO sirve
- Gafas de sol, por oscuras que sean: bloquean ~99% de la luz; se necesita el 99,999%.
- Radiografías, CDs, cristales ahumados, películas fotográficas o filtros caseros.
- Prismáticos, telescopios o cámaras sin filtro solar certificado en el objetivo — concentran la luz y multiplican el riesgo.
- Vidrios de soldadura de número inferior al 14.
Dónde conseguirlas y cuándo
Compra en fuentes de confianza: ópticas, planetarios, asociaciones astronómicas o distribuidores especializados. El propio Instituto Geográfico Nacional distribuye gafas homologadas a través de su tienda oficial. Y hazlo con antelación: en los meses previos a un gran eclipse, las gafas certificadas se agotan en todo el mundo — ocurrió en Estados Unidos en 2017 y en 2024.
Guía completa —métodos de proyección incluidos, para observar sin gafas de forma indirecta— en Observación segura.





